La exposición crónica al arsénico aumenta el riesgo de desarrollar múltiples tipos de cáncer.
La investigación indica que el arsénico puede dañar el ADN, interferir con las vías de señalización celular y alterar el sistema inmunológico, lo que puede conducir al cáncer.
La exposición al arsénico también se ha relacionado con la formación de células madre cancerosas, células en tumores que hacen que el cáncer crezca y se propague.
Al igual que las células madre normales en el cuerpo, las células madre cancerosas pueden convertirse en muchos tipos diferentes de células.
El punto en el desarrollo de una célula madre donde obtiene la mutación genética para convertirse en una célula madre cancerosa aún se desconoce.
Pero Cristina Andrade-Feraud, candidata a Doctorado, y Diana Azzam, profesora asistente de Ciencias de la Salud Ambiental en la Universidad Internacional de Florida, están tratando de cambiar eso.
Están utilizando células del mismo órgano en diferentes etapas del desarrollo celular para identificar cómo los orígenes de las células afectan la formación de células madre cancerosas.
El dúo advirtió en su artículo que "prevenir la exposición crónica al arsénico es fundamental para reducir la carga de los efectos sobre la salud relacionados con el arsénico".
La exposición incluso a niveles bajos de arsénico a largo plazo puede causar problemas como presión arterial alta, engrosamiento y decoloración de la piel, problemas con los vasos sanguíneos, entumecimiento o dolor nervioso y enfermedades cardíacas, así como cáncer.
A corto plazo, la exposición a altos niveles de arsénico en el agua potable puede provocar dolor de estómago, náuseas, vómitos, dolores de cabeza y diarrea.
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